lunes, 9 de diciembre de 2013

CUENTO DE NAVIDAD 2013

San Josemaría adorando al Niño
Óleo de Juan A. Rodríguez (Artacea)
Allí no se habla, el silencio es absoluto. La noche ha sido gélida y todos saben que el lugar no ha acompañado al acontecimiento que han presenciado.
El pueblo está durmiendo. Nadie percibe la luz intensa que envían las estrellas de forma intermitente a los habitantes. A la condición humana le cuesta observar, tomar conciencia para ver más allá. Son destellos que buscan comunicar, descubrir... más intensidad no cabe en el Universo. Y es que, desde hace nueve meses, el Verbo del Padre, su Imagen perfecta y eterna no está en las alturas, salió de viaje para hacerse Palabra. ! Qué ilusión muestra Dios Padre de ver, por fin, al hombre en su Hijo!.
Desde que lo anunció El mismo a sus primeras criaturas, Adán y Eva, el camino ha sido largo. Muchos instrumentos de la presencia de Dios en la tierra, Abraham, Moisés, Elías junto a los demás profetas se llenan de gozo al comprobar que la llegada del Mesías por fin se hace realidad. El Padre les muestra al Hijo y sienten con emoción que ha valido la pena tantos años de dificultades para mantener su fidelidad a la Alianza.
Todo es pobre, sencillo, sin sobresaltos, en la intimidad de un establo, rodeados de animales que no pueden vocear que desde ese instante todos los hombres puedan llegar a Dios a través de su Hijo.
Es el primer sagrario, donde solo unos pocos, unos pastores y unos paganos venidos de Oriente o Tarsis ¡qué más da!, van a reconocer que ese Niño pequeño y aparentemente débil es Dios, el Hijo de Dios.
Contemplando, creyendo, adorando, amando. Así pasan María y José esa noche inolvidable...
Con todo cariño, os deseo una Santa y Feliz Navidad

2 comentarios:

Gloria María Tomás Garrido dijo...

Siempre la Navidad como un nuevo y especial encuentro con Jesús. Me ha hecho ilusión tu comentario, que facilita ese plan ...

J. García dijo...

Se acerca la Navidad, días en los que encontramos el tiempo, tan escaso el resto del año, para disfrutar con nuestros seres queridos de tan entrañables fechas. Estos días celebraremos la venida de Cristo, una fecha culminante en el calendario cristiano, y celebrada por todo lo alto en toda la cristiandad. Huyamos del paganismo que propaga la sociedad de consumo y no perdamos la esencia de estas Fiestas. Dejemos que el espíritu de Jesús continúe viviendo en nosotros, y participemos de todas las celebraciones eucarísticas. Promulguemos nuestra fe, animemos a nuestros seres queridos a disfrutar la cristiana esencia de estas fiestas y ante todo, que nuestros hechos y celebraciones nos delaten como auténticos cristianos.
Os deseo una muy feliz Navidad y que el espiritu de Jesús nos bendiga en estas Fiestas.