domingo, 14 de diciembre de 2014

CUENTO DE NAVIDAD 2014


El corazón del Padre está muy agitado y vive el momento con mucha intensidad. Contemplando a su Hijo en el pesebre, esboza una ancha sonrisa. Lo tiene todo preparado desde la eternidad. Todo ha sido previamente amado por El.

El ya sabe lo que supondrá su presencia en la tierra  para cada criatura que le reciba a lo largo de los tiempos.

El ya sabe el cuidado que recibirá de sus padres en la tierra. Los eligió por su pureza de corazón y amor a la Ley. Por eso, les confía a su Hijo.

El ya sabe quien dará testimonio de su figura cuando tenga que ser presentado ante los hombres. Cómo se llamará, incluso antes que sus propios padres. Le eligió por su humildad. Por eso, será su Precursor.

El ya sabe qué grupo de amigos le acompañará cuando llegue su tiempo. Les eligió porque, a pesar de sus debilidades, serán siempre sus fieles discípulos. Por eso, cuenta con ellos para anunciar el Reino de los cielos.

Y también sabe que su Hijo convertirá todo lo que toque en Santo, todo lo que diga y haga en Verdadero y Bueno y todo lo que vea en Bello.

Y también sabe las veces que escuchará de labios de pequeños y grandes las palabras que recordarán el nacimiento de su Hijo pues se encargará de dejarlas escritas para despejar cualquier asomo de duda...Y se recitarán de forma solemne cada 25 de diciembre en todos los rincones de la tierra:

"José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".

El ya sabe…

Y por eso, sus sentimientos son encontrados: llora al presentir lo que sufrirá su Hijo y goza porque la reconciliación con la criatura llegará con El.

Y lo siente desde el momento en que quiso desprenderse de su Palabra para convertirla en carne de su carne y sangre de su sangre para remediar la flaqueza de sus criaturas, sus dudas, sus miedos, sus angustias; para curar la soledad de tantos hijos e hijas, sus perplejidades, sus desánimos; para acompañarles en el camino; para sostenerles en la lucha. 

Dios Padre está sereno después de sentir el desgarrón que le ha provocado encarnar su Palabra y respira tranquilo al verle tan protegido entre los brazos cálidos de su Madre la Virgen bajo la mirada protectora de San José.

Y así descansan el Padre y el Hijo bajo la sombra amorosa y permanente de su Espíritu.


¡Os deseo a todas y todos una Santa y Feliz Navidad!

4 comentarios:

María Torregrosa dijo...

Cada año te superas ;)
Feliz Navidad!!!

María Muñoz dijo...

¡Precioso, Sylvia!!
Igualmente, ¡FELIZ NAVIDAD!!! 🎉🎅
Un abrzooo!!😜👍

Gloria María Tomás Garrido dijo...

Ojalá también nosotros sepamos....
Gracias por este cuento real tan poético

Trinidad García dijo...

Me ha encantado Sylvi, precioso! Feliz Navidad a ti tambien. Un abrazo muy muy grande desde la ciudad nazarí... :)