Es todo un detalle y una grata sorpresa que el Siervo de Dios Juan Pablo II haya elegido España para seleccionar el milagro que le podrá llevar, esperemos que antes de que termine el año, a los altares. Sin embargo, lo que no nos sorprende tanto es que que haya elegido para su curación a un niño. Todos le recordamos en las audiencias generales, etc. "estampando" besos a los niños en la frente e impartiéndoles su Bendición con la señal de la Santa Cruz. Ahora, para su Beatificación, se ha fijado en Chema, un niño de 5 años,murciano, afincado en Madrid y enfermo hasta hace poco de una dolencia incurable.
Nacido con hidrocefalia, en marzo de 2009, le fue diagnosticada una rara y terrible enfermedad: el síndrome de Rassmussen. La enfermedad le atacó con especial virulencia, y los síntomas que en otros niños tardan años en producirse, a Chema se le presentaron en pocos meses. Día a día, y ante la mirada de sus padres, se iba quedando hemipléjico del lado izquierdo.
Sus padres, abuelos y un inabarcable número de amigos le dedicaban sus cariños y sus rezos. Concepción e Ignacio, sus padres, visitaban a diario la capilla del hospital, encomendaban a su pequeño a la Virgen y pasaban largos ratos ante el Santísimo, seguros de que Dios podía curar a su hijo. Durante la oración, Concepción sentía que Juan Pablo II podía interceder por Chema, y que el milagro que hiciese con él podría suponer la canonización del Papa. Comenzó a pedir la intercesión del Pontífice, sin decírselo a nadie. Al comentarlo con su marido, él le confesó que también pedía la intercesión del Papa.
Sus padres, abuelos y un inabarcable número de amigos le dedicaban sus cariños y sus rezos. Concepción e Ignacio, sus padres, visitaban a diario la capilla del hospital, encomendaban a su pequeño a la Virgen y pasaban largos ratos ante el Santísimo, seguros de que Dios podía curar a su hijo. Durante la oración, Concepción sentía que Juan Pablo II podía interceder por Chema, y que el milagro que hiciese con él podría suponer la canonización del Papa. Comenzó a pedir la intercesión del Pontífice, sin decírselo a nadie. Al comentarlo con su marido, él le confesó que también pedía la intercesión del Papa.
Y SE CURÓ. En agosto, como los médicos se iban de vacaciones, se fijó la fecha para la operación para después del verano. Pero no hizo falta: un día, Chema empezó a mover el brazo. Después, las piernas. Y más adelante, se irguió con normalidad. Los médicos del Niño Jesús se lo confirmaron en septiembre a la familia: no se habían equivocado de diagnóstico, no tenían explicación médica, no sabían qué había pasado. Los médicos concluyeron que la Medicina no lo explicaba todo, que la enfermedad, simplemente, había desaparecido, y le dieron el alta al niño.
Ahora, su caso está en manos de la Causa de canonización de Juan Pablo II. ¡SANTO SUBITO!

